«Zero-Plastic»: cómo las Maldivas están limpiando su océano
Las Maldivas aspiran a convertirse en un referente mundial en materia de sostenibilidad tras anunciar nuevas medidas para hacer frente a los residuos plásticos.
El Gobierno de las Maldivas ha aprobado una ambiciosa ley para prohibir los plásticos de un solo uso en todo el país de aquí a 2025 y también ha prohibido la importación de bolsas de plástico.
Además, a principios de este año, el Ayuntamiento de Addu aprobó una resolución que prohíbe los plásticos de un solo uso en el atolón meridional a partir de junio de 2020.
Un número cada vez mayor de islas ya se ha liberado del plástico, en un movimiento impulsado por escolares y activistas particulares.
La contaminación de los océanos es un problema mundial, y ni siquiera las impresionantes costas de las islas de coral de las Maldivas se han librado de la marea de residuos plásticos. Según UNICEF, solo en la capital, Malé, se utilizan y se desechan a diario 280 000 botellas de plástico, y en 2018 se importaron a las Maldivas 104 millones de bolsas de plástico.
Una enorme cantidad de este plástico acaba en el océano, donde supone un peligro para la vida marina. Gran parte de él es arrastrado hasta la costa, estropeando las famosas playas vírgenes de las Maldivas, o acaba siendo quemado, lo que genera emisiones nocivas de carbono.
En las Maldivas han faltado instalaciones de reciclaje generalizadas que ayuden a abordar el problema del plástico, pero están surgiendo nuevas iniciativas.
La empresa estatal Waste Management Corporation (WAMCO) ha colaborado recientemente con Parley for the Oceans —una organización medioambiental dedicada a reducir la contaminación plástica de los océanos— para establecer un laboratorio de reciclaje de plástico en la ciudad de Malé, el primero de este tipo en el país.
El laboratorio puede procesar hasta 100 kilos de plástico al día, transformándolo en fundas para móviles, carpetas y macetas.
En los últimos años, varios complejos turísticos han adoptado un enfoque de ecoturismo, trabajando para reducir su impacto en el medio ambiente y sus emisiones de carbono.
La mayoría de las islas turísticas de las Maldivas son un ejemplo brillante del movimiento «Maldivas sin plástico». Entre las medidas adoptadas hasta ahora se incluye la sustitución de los sobres individuales de mantequilla del bufé matutino por dispensadores automáticos. Las minibotellas de champú y acondicionador de las villas se han cambiado por grandes dispensadores recargables, y las pajitas de plástico se han sustituido por otras biodegradables. Además, algunos complejos turísticos han sustituido las tarjetas de acceso de plástico por alternativas de madera y las botellas de agua de plástico por otras de metal o cristal rellenables.
Además de las medidas directas y la legislación, una parte importante de la solución radica en la concienciación y la comprensión del problema por parte de la población local y los visitantes de las Maldivas.
En 2018, el Ministerio de Educación de las Maldivas puso en marcha un programa nacional de exploración oceánica para colegios llamado «Farukoe», con el objetivo de que todos los alumnos practicaran el buceo con esnórquel en los hermosos y llenos de vida arrecifes de las Maldivas antes de que acabara ese año.
Al animar a las generaciones más jóvenes a explorar los océanos en los que viven, se espera que se conviertan en la voz del cambio en el futuro.
Gracias a este programa y a la prohibición del plástico de un solo uso en los colegios, todos los centros educativos de las Maldivas están libres de plástico desde abril de 2018.
Las actividades de sensibilización, como la «Zero Plastic Run», también contribuyen a poner de relieve el problema del plástico en el océano y a involucrar a la población en la lucha contra él.
La «Zero Plastic Run», una carrera o marcha de 5 km en Hulhumale’, se puso en marcha en febrero de 2019, y los organizadores se han comprometido a continuar «hasta que las Maldivas se conviertan en una nación libre de plásticos de un solo uso».
Los beneficios del evento se destinarán a ONG medioambientales seleccionadas para financiar iniciativas encaminadas a alcanzar el objetivo de cero plástico.
Todas estas medidas positivas contribuirán a preservar la belleza de esta nación insular y la salud de su océano para las generaciones venideras.