Las Maldivas hacen frente al cambio climático con la limpieza de una isla llena de residuos tóxicos

By Jonathan Kearney
17 de octubre de 2026
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Las Maldivas son, sin duda, uno de los países más impresionantes del mundo. Sin embargo, hay una mancha en su belleza natural inmaculada: Thilafushi, la isla de los residuos creada en la década de los noventa para hacer frente al creciente volumen de residuos del país.

El turismo ha experimentado un auge en las últimas décadas, pero las Maldivas carecen de una estrategia coherente para gestionar la enorme cantidad de residuos generados por los complejos turísticos y por Malé, la capital, en constante crecimiento.

Durante casi 30 años se han vertido residuos en Thilafushi, lo que ha dejado montones de basura de ocho plantas de altura y columnas de humo tóxico.

La primera fase de un proyecto de limpieza radical está casi terminada, lo que supone la implantación de un moderno sistema de recogida, traslado y eliminación de residuos en la región metropolitana de Malé y sus islas periféricas habitadas.

Gestión sostenible de residuos en las Maldivas

El proyecto gestionará los residuos de 32 islas locales y 75 islas turísticas de la región. En el marco de esta primera fase, se reforzarán los sistemas comunitarios de gestión de residuos de las islas periféricas. Esto incluye la creación de centros de recogida de residuos para cada una de las 32 islas locales, la mayoría de los cuales ya están terminados.

A partir de ahora, los residuos se transportarán a Thilafushi en buques especiales desde centros de transferencia de residuos construidos expresamente para este fin.

Además de las mejoras en las infraestructuras, un elemento importante del proyecto es la sensibilización de la población y el fomento de comportamientos basados en las 3R (reducir, reutilizar, reciclar).

Thilafushi: de la «Laguna Azul» a la «Isla de la Basura»

Thilafushi, situada a solo 7,3 km de la ciudad de Malé, era originalmente una laguna de 7 km de longitud. En un intento por resolver los problemas de residuos de Malé a principios de la década de 1990, el Gobierno de las Maldivas decidió habilitarla como vertedero.

Cada día se envían a la isla una media de 330 toneladas de basura procedentes de la región de Malé, y la isla crece un metro cuadrado cada 24 horas. Según las estadísticas oficiales, un solo turista que visita las Maldivas genera 3,5 kg de basura al día, el doble que la media de la población local.

Debido a la insuficiencia de los sistemas de recogida y eliminación de residuos, Thilafushi se ha convertido en un peligro para la salud pública y el medio ambiente.

Los residuos se vierten y se queman sin ser tratados ni separados, lo que significa que los materiales peligrosos se mezclan con los residuos sólidos urbanos y se queman al aire libre.

La contaminación tóxica se ha filtrado en la capa de agua dulce de la isla, los residuos plásticos se han vertido al océano, y la contaminación atmosférica y las emisiones de gases de efecto invernadero constituyen un enorme problema.

Fase dos: conversión de residuos en energía

El proyecto de limpieza se inició en 2018 con una dotación de 210 millones de dólares estadounidenses, financiada por el Gobierno de las Maldivas, el Banco Asiático de Desarrollo (BAsD), el Fondo Japonés para la Reducción de la Pobreza (JFPR) y el Fondo Especial de Asistencia Técnica.

La segunda fase, cuya finalización está prevista para 2024, contemplará la construcción de una planta de valorización energética de residuos en Thilafushi, así como importantes obras de rehabilitación y remediación del vertedero. La instalación está diseñada para gestionar 500 toneladas de residuos al día.

La planta de valorización energética de residuos será resistente a los desastres y al cambio climático, con características como suelos elevados y equipos mecánicos y eléctricos a prueba de inundaciones.

Ya se aprecian mejoras en la isla. El humo tóxico ha desaparecido y las montañas de basura están empezando a reducirse. Un enorme programa de plantación transformará Thilafushi en terrenos verdes, muy lejos de lo que era en sus inicios.

Un sistema sostenible de gestión de residuos sólidos supondrá un gran alivio para Malé, una de las ciudades más densamente pobladas del planeta. El proyecto resolverá los problemas de basura de cuatro atolones de la región de Malé: el atolón de Malé, los atolones de Ari del Norte y del Sur y el atolón de Vaavu.

Lucha contra el cambio climático en las Maldivas

Al ser un país de baja altitud, donde el 80 % de las islas se encuentran a solo un metro sobre el nivel del mar, las Maldivas corren un gran riesgo debido a la subida del nivel del mar provocada por el cambio climático y a desastres naturales como los tsunamis y los fenómenos climáticos extremos.

Ya se están aplicando otras medidas en el país para hacer frente al cambio climático. El Gobierno de las Maldivas se ha comprometido a eliminar progresivamente los plásticos de un solo uso para 2023, y muchos complejos turísticos están adoptando prácticas bajas en carbono y fomentando el turismo sostenible.

Se han construido importantes defensas costeras alrededor de algunas islas para combatir las inundaciones, y se han colocado bloques de hormigón para frenar la erosión del litoral.

La contribución de las Maldivas a las emisiones globales de gases de efecto invernadero es de solo el 0,003 %; sin embargo, dado que la nación es una de las más vulnerables al cambio climático, está liderando el camino con ambiciosos planes para reducir las emisiones en un 26 % para 2030, al tiempo que se esfuerza por alcanzar el objetivo de cero emisiones netas para 2030 con el apoyo internacional adecuado.

Preservar esta hermosa nación insular para las generaciones futuras requerirá años de acción dedicada, pero la profunda reforma de sus sistemas de gestión de residuos supone un gran paso hacia esos objetivos.

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